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Una nueva técnica diagnostica alergias utilizando sólo dos gotas de sangre La Clínica Universitaria es el primer centro español que incorpora el equipo
Martes, 3 de julio de 2007 - Diariodenavarra.es
Una nueva técnica permite diagnosticar algunos tipos de alergias con una pequeña extracción de sangre. El equipo, denominado Microarrays, precisa únicamente dos gotas de sangre para poder detectar 85 alérgenos distintos presentes en alimentos y pólenes. La Clínica Universitaria es el primer centro español que ha incorporado esta tecnología que por ahora será complementaria de las pruebas actuales. Una extracción de 50 microlitros de sangre (dos gotas) es suficiente para que el nuevo equipo técnico detecte la reactividad alérgica, es decir si el paciente reacciona anormalmente o no, ante más de 85 componentes moleculares presentes en alimentos, pólenes, ácaros (polvo), pelo de animales y látex, según informó el centro. La alergia es una reacción del sistema inmunológico o de defensa del individuo ante un agente (alérgeno) que habitualmente no es perjudicial para el organismo, como el polen, el polvo, etc. Una de las ventajas de la nueva tecnología es que es capaz de realizar un despistaje alergológico ante una gran cantidad de agentes en muy poco tiempo. No obstante, la nueva tecnología todavía está en desarrollo y, por eso, se empleará como un complemento a las actuales pruebas que se realizan para detectar alergias, como las que se realizan en la piel y otras técnicas de diagnóstico en vitro. Diagnóstico preciso El nuevo equipo Microarrays consiste en un microchip de pequeñas dimensiones (5x5 mm.) en el que se deposita el suero del paciente para su análisis. Una ventaja es «el amplio abanico de agentes alergénicos que analiza en tan sólo unas horas». Además, realiza el análisis con mayor precisión que los convencionales. Junto a estas ventajas, el nuevo procedimiento podrá evitar las molestias que ocasionan las pruebas cutáneas al tener que probar en la piel la reactividad frente a un alto número de alérgenos. María Luisa Sanz, directora del laboratorio de Alergología de la CUN, explica que la nueva tecnología permite dar un paso más en el diagnóstico. «El análisis se efectúa a nivel molecular», afirma. Y es que con la nueva tecnología se consigue «diferenciar la sensibilización frente a distintas proteínas que están fijadas en el microchip». Esta característica permite que la precisión a la hora de determinar las moléculas que provocan alergia al paciente sea mucho mayor. «Logramos diseñar o describir un perfil de sensibilización en cada paciente, lo que nos permite definir mejor el tratamiento», afirma. De cara al paciente, los especialistas podrán determinar con más claridad qué casos se pueden tratar con inmunoterapia y frente a qué compuestos moleculares concretos se dirige el tratamiento. Marta Ferrer, directora del departamento de Alergología del centro, destaca la importancia del diagnóstico por componentes moleculares y no por la totalidad de un alérgeno, como puede ser el polen. «De esta forma conseguimos comprobar que la sensibilidad del paciente quizás no es al polen sino a un componente determinado que se halla de forma común en algunos tipos de polen y en ciertas frutas, por ejemplo» explica la especialista. En definitiva, la técnica ayuda a conocer a qué moléculas es alérgico un paciente y éstas pueden estar presentes en distintos alérgenos.
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