¿Qué es la alergia? Alergia es un término antiguo, que se emplea para englobar a muchos procesos y enfermedades distintas, con la característica común de estar causados por una reacción anormal de nuestro propio sistema de defensa. Una reacción alérgica es pues un intento defensivo inútil del sistema inmunológico, anormal, exagerado y nocivo para el propio individuo que la sufre, que ocurre sobre todo en personas que tienen una propensión determinada en sus genes, a las que llamamos atópicas. No se conoce bien por qué algunos individuos atópicos desarrollan específicamente alergia frente a unas u otras sustancias (antígenos o alérgenos), como pólenes, ácaros, epitelios de animales, alimentos, fármacos o productos industriales. En muchos casos puede depender de una exposición continuada a unas u otras de estas sustancias en ciertos períodos críticos de la vida. En cualquier caso, los alérgicos se defienden de forma anormal —en realidad, como si se tratara de parásitos peligrosos—, contra sustancias o productos inocuos para los demás. Para ello, se valen de un tipo especial de anticuerpo (inmunoglobulina E ó IgE), pegado a un tipo de glóbulos blancos (basófilos) y a unas células especiales (mastocitos) que están en todas las membranas mucosas del organismo (bronquios, intestino, etc). Estas células especiales, cuando los alérgenos “chocan” con la IgE pegada en su membrana, son capaces de romperse y soltar sustancias químicas (como la histamina o los leucotrienos) responsables de los síntomas de alergia. ¿Son frecuentes las alergias? Por razones no del todo claras, la alergia es extremadamente común, y probablemente, su frecuencia va en aumento en todo el mundo. Cerca de un 25 % de la población general sufre enfermedades de origen alérgico, incluyendo el asma bronquial, la rinitis o conjuntivitis alérgica, la urticaria aguda y crónica, el angioedema (un equivalente de la urticaria a nivel de los párpados, los labios y la laringe), las reacciones severas a venenos de insectos, las reacciones alérgicas a medicamentos, y la anafilaxia (o choque alérgico generalizado grave). Un problema especialmente acuciante (en la edad infantil, sobre todo) es el de las alergias alimentarias, que trataremos en otro apartado. ¿Cuáles son los síntomas de la alergia? La enfermedad alérgica más frecuente es la rinoconjuntivitis alérgica, que afecta a una de cada cinco personas en todo el mundo. A menudo se asocia a otras alergias respiratorias como el asma bronquial. Los síntomas de la alergia dependen de la enfermedad que esté causando en cada persona: - Conjuntivitis: picor de ojos, lagrimeo, coloración rojiza de la conjuntiva, sensación de arenilla en los ojos…
- Rinitis: tpicor nasal, destilación acuosa, estornudos en salvas, obstrucción de la nariz…
- Asma: tos con o sin expectoración, pitidos en el pecho, dificultad respiratoria…
- Urticaria: Picor en la piel, ronchas o habones…
- Angiodema: Hinchazón deformante de los párpados, los labios o las extremidades. Puede afectar a la laringe constituyendo una urgencia médica por riesgo de asfixia (edema de glotis).
- Anafilaxia: Ciertos insectos, medicamentos y alimentos pueden causar una mezcla de todos los síntomas anteriores en un choque alérgico generalizado que también es una urgencia médica: el enfermo puede perder el conocimiento e incluso fallecer por parada cardíaca, o por asfixia debida a la hinchazón de la glotis.
¿Qué sustancias producen alergias? Los alérgenos más importantes en la producción de alergias respiratorias son los pólenes de plantas, los ácaros domésticos (esos pequeñísimos artrópodos presentes en los colchones, sofás y moquetas de nuestras casas), el epitelio y la caspa de animales domésticos (gatos, perros, roedores, caballos…) y una serie de productos utilizados en determinados ámbitos profesionales e industriales (panadería, peluquería, carpintería, industrias químicas, etc). Los pólenes más importantes como productores de alergia en todo el mundo son los de las gramíneas —la hierba común—. En España son además muy importantes el polen de olivo y el de parietaria. La mayoría de las plantas alergénicas polinizan en primavera. Algunas picaduras de insectos (las de himenópteros como abejas y avispas, fundamentalmente) pueden ser causa de choques anafilácticos muy graves. Las alergias alimentarias pueden producir desde síntomas leves de picor en la boca, la garganta y los oídos (“síndrome de alergia oral”) a cuadros más graves digestivos (diarrea, vómitos), cutáneos (urticaria, angioedema), respiratorios (rinitis, asma) o generalizados (hipotensión y choque anafiláctico). ¿Cómo se diagnostica la alergia? Las personas que presentan síntomas de alergia deberían acudir a un médico o pediatra especialista en Alergología, quien intentará confirmar la sospecha mediante una historia clínica, unas pruebas cutáneas (prick-test), unos análisis especiales de sangre (determinación de IgE específica o RAST) y en algunos casos, otras pruebas de laboratorio. En muchos casos de sospecha de alergia a alimentos o medicamentos, a veces es necesario llevar a cabo pruebas de provocación controladas. La alergia alimentaria Ocurre cuando el alérgeno es un alimento, cuyo contacto, ingestión o inhalación produce síntomas de alergia. Es un problema frecuente (alrededor del 5 % de toda la población), sobre todo en niños. Un gran porcentaje de niños sufre reacciones diversas de intolerancia a alimentos que no son alérgicas (ej.: dolores de cabeza o de tripa con leche u otros alimentos, etc). Para distinguir esta intolerancia de la auténtica alergia a alimentos, a menudo es necesario someterse a métodos drásticos como la llamada provocación a doble ciego controlada con placebo. ¿Qué alimentos pueden producir alergia? Una enorme cantidad de alimentos animales y vegetales puede producir alergia (véase tabla), aunque los más frecuentes son, atendiendo a la edad en que se manifiesta : Antes del año de edad, la leche de vaca y el huevo. De 1 a 2 años: Los pescados. En mayores de 2 años: Frutas, legumbres, soja, cereales, frutos secos, etc. La incidencia máxima de alergia alimentaria se da entre el primero y el segundo año de vida. La alergia a la leche y huevo (las más frecuentes en esas edades) son en un 85 % un fenómeno pasajero, y los niños los acaban tolerando, sobre todo a partir de los 3 años de edad. Esta pérdida de sensibilidad clínica también se da con otros alimentos, como pescados, legumbres o frutos secos, pero de forma más infrecuente y variable. A veces la alergia alimentaria es vitalicia. Alimentos que pueden producir alergia en niños y adultos - Lacteos: (vaca, oveja, cabra)
- Huevos y productos que los contengan
- Pescados:
- Orden gadiforme: bacalao, merluza, besugo, faneca
- Orden pleuronectiforme: lenguado, gallo, fletan, rodaballo, platija...
- Orden clupeiforme: sardina, boqueron, arenque y anchoa.
- Orden salmoniformes: salmón, trucha.
- Orden perciforme:
familia esparidae: besugo, dorada familia serranidaea : lubina familia escombridae : atun, caballa y bonito familia xiphidae : pez espada, róbalo, perca. - Anisakis simplex: (Parásito de pescados y moluscos cefalópodos)
- Crustáceos:
- Decápodos (langosta, cigala, gamba, nécora...)
- Pollicípidos: (percebe)
- Moluscos:
- Lamelibranquios: (mejillón, almeja, ostra)
- Cefalópodos: (calamar, sepia, pulpo)
- Gasterópodos: (caracol)
- Leguminosas: Alubia, lenteja, garbanzo, haba, almorta, soja, cacahuete, guisante.
- Frutas:
- Rosáceas: albaricoque, melocotón, cereza, ciruela, fresa, manzana, almendra, pera, membrillo, nectarina ...
- Cucurbitáceas: melón, sandía, pepino...
- Rutáceas: limón, mandarina, naranja, pomelo....
- Musáceas: plátano
- Dilináceas o actinidiáceas: kiwi
- Futos secos :
- Betulaceae: avellana
- Fagáceae: castaña, bellota...
- Leguminosas cacahuete...
- Hortalizas:
- Compuestas: alcachofa, escarola, lechuga, endivia, girasol, manzanilla
- Crucíferas: coliflor, repollo, mostaza
- Liliáceas: ajo, cebolla, puerro
- Solanáceas: patata, pimiento, tomate...
- Umbelíferas: apio, perejil, zanahoria...
- Cereales:
- Con gluten (trigo, avena, centeno, cebada): celiaquía y alergia
- Sin gluten (maíz, arroz, tapioca…): Solo alergia
- Carnes: (Ternera, cordero, cerdo, conejo, carnes de ave…)
- Otros: miel, jalea real...
Leche de vaca. La alergia a proteínas de leche de vaca (APLV) suele aparecer en la primera infancia, tan pronto se sustituye o se complementa la lactancia materna con leches comerciales (fórmulas adaptadas), basadas en proteínas de leche de vaca. Un primer biberón sensibiliza al niño, y a partir de la segunda toma aparecen síntomas: vómitos, diarreas, dermatitis atópica, urticaria, anafilaxia en casos graves. En general, la APLV es transitoria, y la tolerancia suele aparecer con la edad. No hay que confundir la APLV con la intolerancia a la lactosa, un trastorno distinto de la infancia, caracterizado sobre todo por diarrea crónica. . Huevo. A menudo asociada a la alergia a leche de vaca. El huevo de gallina tiene al menos 5 componentes principales que pueden causar alergia, la mayoría en la clara, y además puede estar presente como alergeno oculto en productos de bollería, pastelería y alimentos procesados. En casos más raros, la alergia al huevo se asocia a alergia a la carne de pollo y las plumas. Algunas vacunas se fabrican en embriones de pollo, pudiendo causar reacciones alérgicas a ciertos pacientes alérgicos al pollo. Pescados. La alergia a pescados es muy frecuente tanto en niños como adultos. Es más frecuente con pescados blancos (gallo, lenguado, merluza). Los alérgicos a pescado suelen presentar también síntomas al inhalar humos de freír o cocer pescados. A su vez, los pescados son una causa frecuente de reacciones tóxicas e infecciosas, y pueden contener parásitos como el Anisakis simplex, que también pueden causar alergia. Mariscos. La alergia a crustáceos (sobre todo) y moluscos es una de las alergias alimentarias más frecuentes. Gambas, langostinos, cangrejos, nécoras, cigalas, centollos y langostas, sobre todo, pueden producir reacciones graves. Los alérgicos a mariscos suelen presentar también síntomas al inhalar sus humos de cocción. Frutos secos. Pueden producir alergia grave. En España el más frecuente es la almendra; en el norte de Europa, la avellana; y en Estados Unidos, el cacahuete. Los alérgicos a cacahuete pueden ser alérgicos también a otras leguminosas como la soja o el guisante. Los alérgicos a castañas pueden también ser alérgicos al látex o goma natural. La alergia a frutos secos suele asociarse en nuestro entorno con alergia a frutas rosáceas. Frutas. Las que más alergia producen son el melocotón y frutas relacionadas (rosáceas), incluyendo a albaricoques, cerezas, ciruelas y nectarinas, así como la manzana. El kiwi es también causa frecuente de alergia. El plátano y las fresas pueden producir alergia, pero también síntomas similares que no son alergia. Los alérgicos a kiwi, plátano o piña pueden también ser alérgicos al látex. Legumbres. En niños son la 5ª causa de alergia alimentaria. Las lentejas y los garbanzos son las más frecuentes. A menudo la alergia a legumbres se mantiene en la edad adulta. Otros. Carnes, hortalizas, y otros múltiples alimentos o condimentos (como el ajo o la mostaza) son causa de alergia en muchas personas. Aditivos. En la dieta normal actual se ingiere un gran número de sustancias no nutritivas, añadidas a los alimentos como antioxidantes, potenciadores del sabor, colorantes, conservantes… La mayoría se consideran inocuas para la salud, aunque algunas de ellas pueden ser causas de síntomas de intolerancia en ciertas personas, como los sulfitos, el glutamato monosódico o los benzoatos. | Tratamiento de las alergias Medidas de “desalergenización”: Hoy en día, existen desde ropa de cama hipoalergénica, productos acaricidas, aspiradoras especiales o filtros de polen, hasta todo tipo de formulaciones hipoalergénicas en nutrición infantil, cosmética y farmacia. Fármacos: Según la enfermedad, se utilizan medicamentos antiinflamatorios, broncodilatadores, o antihistamínicos, capaces de cambiar la vida del alérgico en unas semanas. Hoy disponemos de fármacos más cómodos, de acción prolongada y con efectos adversos mínimos. Hiposensibilización (“vacunas”): Es uno de los tratamientos más antiguos de la alergia. Consiste en la administración periódica del alergeno, en un intento de modular el sistema inmune para evitar o atenuar la reacción alérgica. En la actualidad se dispone de extractos muy purificados, y las “vacunas” han definido mejor sus indicaciones, y sus limitaciones. El tratamiento hiposensibilizante es especialmente práctico en la alergia a veneno de himenópteros. Se estudian nuevas formas de manipular el sistema inmune para impedir o limitar la reacción alérgica, tal como el empleo de anticuerpos que "secuestren" a la IgE. Alergias alimentarias: El tratamiento consiste únicamente en la prevención: evitar todo contacto con el/los alimentos responsables en tanto el alergólogo o el pediatra no indiquen lo contrario. En los niños y niñas de alto riesgo (hijos de madres alérgicas) es especialmente importante mantener la lactancia materna hasta los 6 meses de edad, retrasando en lo posible la introducción de alimentos sólidos, sobre todo los más alergénicos. Dr. Ignacio Jáuregui Presa - Biografía - | |